Uno es lo que come, reza cierto axioma del ámbito médico. En esto del rock &; roll me parece que debía aplicar así; uno es lo que escucha.
Y esto se convierte en una etiqueta con la que debemos navegar.
Ya le he escrito en otras entregas, y en mis inicios el rock progresivo era la onda. Que culpa tengo de haber sido iniciado en esto del rock con los prodigios y alardes de los guitarristas, tecladistas, bateristas o demás instrumentistas del también llamado rock sinfónico.
…y por supuesto desde un principio me dio "asquito" el Punk. Movimiento que se asumió contra las cosas que representaba el movimiento progresivo; estudio, disciplina y dominio instrumental. El punk se asume como el triunfo de las masas miserables; no es la imaginación al poder, slogan Hippie, sin expresarlo abiertamente pregonan; la ignorancia a escena!
Finalmente el mercado que encontró la forma de combatir la insurrección, vendiéndola. La moda es el gran antídoto de cualquier movimiento revolucionario, liberal o conservador, culto o ignorante. Cuando la masa toma la escena se pierde la capacidad de dominio instrumental, la armonía cede paso a la distorsión. Se impone lo fácil sobre cualquier trabajo de elaboración.

La lucha por el mercado es intestina, en la música no es de forma distinta. El Punk, me insisten algunas amistades que tratan de mostrarme la verdad, es un movimiento de protesta. Así, si hiciera caso a esas mentes ingenuas, resultaría que sería rock de protesta. Y esto me recuerda lo escrito por Federico Arana en Huaraches de Ante Azul;
“Azas curioso resulta que los folcloroides y protestosos arremeten contra el coloniaje sufrido por los rocanroleros. Ya he citado las jocosas representaciones de los Folkloristas (con ka, igual los Nakos, Las Moskas y Katarsis) en sus discos pueblo…”
Forma de escribir, agrego yo, que esconde la ignorancia en el supuesto de lograr una pronunciación más fuerte y ruda; que en algún dislate pretenden asociar con la idea de anarquía, de duro, de rudos metaleros, que en estado etílico bailan y lloran al ritmo de la Banda Machos. Esa es una de las grandes contradicciones de los rockstar del Río Bravo hacia el sur.
Con el paso del tiempo, la ignorancia se asume como el gran conocimiento, la cultura.
Una especie de suplantación de la realidad.
Es renunciar a la Gioconda para decirse extasiado ante una pinta callejera. Cambiar la poesía de Novo por un albur escrito en algún baño público.
El fenómeno parece generalizarse en los sobrevivientes de la conquista española. Siempre existe un grupúsculo que asevera ser el recipiendario de verdad única.
El objetivo es sentirse más allá del promedio, incluso negando el origen. Así por ejemplo, la pobreza y el hambre, ambas ancestrales, han producido el gran fenómeno de migración, legal o ilegal, hacia la sociedad estadounidense, en busca de satisfactores que no son posibles en nuestro país. Pero como la migración es un fenómeno constante, cada nuevo migrante supone un competidor para el recién establecido, lo que genera una serie de conductas discriminatorias por parte de los recién establecidos. Así encontramos que el gran obstáculo que debe vencer el migrante recién llegado, es el rechazo de sus coterráneos.
El establecido, que en su lugar de origen no encontró razones de apego, de inmediato se siente ciudadano sajón. Más allá del agradecimiento a la sociedad que le ofrece satisfactores vitales, el recién establecido, concentra su desprecio a todo lo que le recuerde su reciente condición de excluido, con excepción de su círculo familiar y el lugar de nacimiento. De esta forma, generalmente, el recién establecido se hace llamar trabajador de construcción, empleado agrícola o de la industria del acero, en lugar de albañil, campesino o herrero. Repito, generalmente, ya que las referencias individuales en sentido contrario, afortunadamente también son notorias.

Qué importa que para la verdadera sociedad sajona no sea más que un empleado de servidumbre, donde su herramienta profesional sea su fuerza física. Carente de calificación para desarrollar un trabajo cuya herramienta esencial sea el intelecto. Cuando tiene la oportunidad de volver a sus orígenes, se exhibe y hace nombrar con el título de una patente que no posee. Así el humilde albañil, se torna en el exitoso ingeniero o arquitecto, aunque ni su léxico sustente su dicho. En datos arrojados en el reciente censo norteamericano, la cifra de personas de origen mexicano rebasa los 20 millones, con las consideraciones obvias de los migrantes con status de ilegal que no quieren formar ninguna estadística. Es decir, en cifras conservadoras, aproximadamente 25 millones de mexicanos han invadido Estados Unidos, de los cuales solo 11 millones son residentes legales. Es decir, es práctica común el internamiento ilegal en ese país, con todo y la aplicación de nuevas tecnologías para disminuir el citado fenómeno migratorio. Esto exhibe que una gran cantidad de esos migrantes cruzaron la frontera nadando para cruzar el río Bravo; práctica común desde la década de los 40’s del siglo pasado. Y a cuyos practicantes se los conoce como “Wet backs” o espaldas mojadas.
Sin embargo el empleo de este calificativo produce una reacción de desagrado y agresividad en el sujeto al que se le endilga. Reacción natural, que evidencia el gran temor a la deportación, la urgente necesidad de señalar que el de estancia ilegal es otro, nunca el aludido. La misma reacción relatada en la literatura española, cuando el pillo, ante el peligro de ser descubierto grita y señala; “al ladrón, al ladrón!”
Recordemos a manera de antecedente, la moda y posterior persecución de los Zoot Suites, por cierto quizá una de las primeras generaciones de hijos de migrantes que debieron enfrentar el rechazo de ambas sociedades, la americana y la mexicana. Un profundo sentimiento de desarraigo enfrentaron, la respuesta fue la moda estrafalaria y la música conocida desde entonces como Tex Mex.
¿Cuántos de los emigrados, ahora residentes legales o ciudadanos norteamericanos no arribaron sin documentación de por medio al vecino país? Y sin embargo ahora, muchos de ellos forman parte del coro de voces que se pide la clausura de la frontera, señalando el peligro que representan los migrantes del sur del Río Bravo.
Ahora en un lo pareciera un acto de venganza, de allende el norte nos llegan modas musicales, desde hace algunos quinquenios se ha intentado establecer lo que se denomina Chuntaro`s Style. Una mezcla de ritmos, entre los que destacan el Hip Hop, la cumbia y el regetton, aderezado con infinidad de escenas urbanas de barrios pobres de uno y otro lado de la frontera, y con un manejo sumamente distorsionado del idioma.
Pero como ya se ha dicho, cada grupo pretende establecer su verdad. Confieso que quizá dentro de mi infinita intolerancia, yo también pretendo establecer una verdad.



